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viernes, 2 de diciembre de 2022

PRIMER ATENEO ZONAL DE LA PRÁCTICA DOCENTE

 


PRIMER ATENEO ZONAL DE LA PRÁCTICA DOCENTE

“En nuestro país, desde siempre y mucho más en pandemia, una gran mayoría de los docentes llevaron adelante un trabajo excelente. Hay mucho por mejorar, es cierto, pero mirando y analizando lo que han hecho todos los docentes comprometidos, con más o menos herramientas y posibilidades, debemos reconocer que se pusieron al hombro el desafío de sostener la continuidad educativa a la distancia y lo lograron con creces”.

















Sr. Supervisor de Nivel Medio y Superior Lic. Pastor Nieto, Sra. Asistente Técnico Territorial Prof. María José Morales, Sres. Directores de los I.S.F.D. de la Zona III, Autoridades presentes de las Universidades …………………………………………………………………………………………………………………………………………………, docentes, estudiantes, público en general tengan todos ustedes muy buenos días.

Hoy nos convoca una acontecimiento muy importante, el 1° ATENEO ZONAL DE LA PRÁCTICA DOCENTE, el genera un espacio de intercambio de las distintas experiencias que atravesaron las trayectorias académicas de nuestros estudiantes en período de Pandemia y post pandemia.

Durante los años 2020 y 2021 nos encontramos con una realidad que nos atravesó sin aviso previo: una pandemia de una excepcionalidad histórica mundial. Nos sumergimos en un escenario social, económico y educativo sin precedentes. Cambiaron las reglas que ordenaban y organizaban nuestra vida cotidiana. El afuera que siempre conocimos se convirtió en un adentro que no sólo trastocó la convivencia sino que además modificó los roles tradicionales de quienes conformamos la comunidad educativa. De la noche a la mañana nos encontramos con la escuela cerrada físicamente y nos enfrentamos a un gran desafío: sostener el vínculo pedagógico y social del que las instituciones educativas siempre se han hecho cargo. 

En ese contexto le tocó a la escuela repensar estrategias que permitieran llegar a todos los estudiantes para mantener el lazo pedagógico entre escuela-sujeto que aprende. 

Tejer redes de contención, acompañamiento y aprendizaje permanente fue nuestro objetivo. Los /las docentes, los equipos de orientación en un breve tiempo, incorporaron a su tarea sin límites de horario, el uso de diferentes plataformas, recursos digitales y programas para mantener el vínculo personal, didáctico y académico con los/las alumnos/as estudiantes y familias.

En ese tiempo en donde la cotidianeidad se vio afectada y donde fue necesario adaptarnos a una nueva forma de convivir, la educación vio alterada su naturaleza de origen. Como hecho inédito, la escuela como materialidad, se vio obligada a cerrar sus puertas. Sus aulas, lugar histórico de encuentro entre docentes y alumnos, se llenaron de silencio. Este hecho impacto en la formación docente inicial, que no solo debió adaptarse a la virtualidad sino que perdió un espacio ineludible de formación: la escuela. Sin embargo, el contexto que nos limitaba también nos invitaba a reflexionar sobre el quehacer educativo. 

 La web 2.0 irrumpió sin control en el ámbito de la formación docente inicial en un contexto plagado de incertidumbre. La continuidad de los aprendizajes, interrumpidos de manera abrupta, se hizo posible gracias a la tecnología, los espacios y recursos que ella nos ofrecía. La incertidumbre dió lugar al temor ante aquello que conocíamos  y no utilizábamos o aquello que nunca nos pareció necesario conocer, y en ese momento la opción era una sola: conocer y utilizar. Fue así como el espacio virtual se convirtió en un lugar de descubrimiento e improvisación: usamos aulas virtuales, creamos grupos de WhatsApp, realizamos video llamadas, produjimos audios y videos explicativos, entre otros. Nos urgía acercarnos a nuestros alumnos, necesitábamos que sientan nuestra presencia y darle continuidad a su trayecto de formación. Sin darnos cuenta empezamos a crear un vínculo y un modelo educativo basado en compartir, colaborar y participar en la construcción y generación de conocimiento y de espacios para dicho fin (Romaní y Kuklinski, 207), introduciéndonos obligadamente en el mundo de la web 2.0. 

Lo cierto es que la Web 2.0  no surgió en ese contexto de pandemia mundial, sino que su uso en educación se venía dando en distintos ámbitos, lo novedoso fue como el nuevo contexto nos obligó a descubrirla y adoptarla y mucho más novedoso fue ver que nos dejó cuando volvimos a nuestra cotidianidad perdida y añorada.  

La pandemia nos planteó un desafío difícil: lograr que los alumnos aprendieran a la distancia con los recursos que la tecnología nos ofrecía. Por ello nos vimos en la tarea de planificar alejados de las concepciones y significados tradicionalmente construidos en torno al proceso de enseñanza- aprendizaje, el aula material se desdibujó y las aulas virtuales representaron la continuidad y la esperanza pedagógica de poder llegar a todos. Por su parte, en la formación docente inicial los tres campos de formación: el disciplinar, el de la práctica docente y el general, con sus propias lógicas organizativas debieron adaptarse y seguir cumpliendo con los objetivos de la formación. El campo que más se vió afectado en este contexto fue el de la práctica docente, cuyo trabajo en conjunto con las escuelas asociadas posibilitaban un espacio de formación para el futuro docente. A nivel jurisdiccional se tomó la decisión de que los alumnos residentes, docentes y co-formadores trabajaran en terreno desde la virtualidad  para acreditar los espacios del campo de la práctica. 

Es interesante como la educación virtual con todos los desafíos que representaba no parecía validarse como un espacio de formación, más interesante aun era como planificabamos con la esperanza del retorno al aula aunque no sabíamos cómo ni cuándo seria posible. Nos resultaba imposible concebir en nuestro imaginario social otro espacio de formación para la práctica que no fuese la institución escolar, la cual se encuentra arraigada en la matriz de nuestra formación como el lugar privilegiado de encuentro entre docente y alumnos. 

La pandemia tal vez solo puso en evidencia como aún no habíamos logrado dejar de lado la lógica propia de la pedagogía tradicional en la formación docente; otra muestra de ello era como insistíamos en llevar la clase magistral adelante, como pedíamos el micrófono apagado a los alumnos que debían escuchar atentos una clase a través de una pantalla en donde “nos veíamos sin vernos”. 

Esto no es una crítica, nadie estaba preparado para esta crisis, es solo un intento de reflexionar sobre los cimientos en los que se asienta la formación docente y como la pandemia dejo ver lo vigente que aún están las viejas tradiciones. Parece ser que el mayor desafío que debimos enfrentar en ese contexto fue entender que enseñar y aprender a la distancia no debía representar una analogía de lo presencial, lo que nos llevó a repensar las teorías de aprendizaje subordinadas al contexto que nos rodeaba. 

Esta crisis mundial hizo mucho más evidente el contexto desigual en el cual están inmersos nuestros alumnos, en donde el hecho de no contar con un dispositivo inteligente limitaba su acceso a la educación y donde la conectividad “en el interior del interior” era y aún lo sigue siendo sumamente deficiente, cuestiones lamentablemente comunes que cobraban otra dimensión ante la necesidad de seguir aprendiendo. 

Entre la incertidumbre, la urgencia, la improvisación y la necesidad iban surgiendo dudas cuyas respuestas tal vez no existían, pues este escenario único nos obligó a construir nuevas formas y discursos, obligándonos a pensar una pedagogía distinta y nos permitió imaginar nuevas posibilidades. Este contexto plagado de desafíos tan atípico que nos tocó vivir nos permitió ampliar nuestra mirada sobre lo educativo, nos llevó a repensar los límites y oportunidades que el sistema ofrecía y ofrece.

Es necesario que ese tiempo excepcional que nos tocó vivir haya sido de utilidad y nos permita encontrarnos con más asiduidad para dialogar y reflexionar sobre nuestras prácticas, y así poder encontrar nuevas estrategias y espacios que nos lleven a construir formas innovadoras de aprender y de enseñar.

En nuestro país, desde siempre y mucho más en pandemia, una gran mayoría de los docentes llevaron adelante un trabajo excelente. Hay mucho por mejorar, es cierto, pero mirando y analizando lo que han hecho todos los docentes comprometidos, con más o menos herramientas y posibilidades, debemos reconocer que se pusieron al hombro el desafío de sostener la continuidad educativa a la distancia y lo lograron con creces.


miércoles, 10 de agosto de 2022

martes, 21 de junio de 2022

Actos en homenaje a Güemes y Belgrano en el ISFD Severo Chumbita

 





Actos en homenaje a Güemes y Belgrano en el ISFD Severo Chumbita




Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyechea y la Corte (Salta, 8 de febrero de 1785 - Cañada de la Horqueta, Salta, 17 de junio de 1821), conocido como Martín Miguel de Güemes, fue un militar y político argentino que cumplió una destacada actuación en la Guerra de Independencia de la Argentina.1​ Durante seis años fue gobernador de Salta.2​ Con muy escasos recursos libró una constante guerra de guerrilla, conocida como Guerra Gaucha, deteniendo seis invasiones del ejército español, conservando así el resto del actual territorio argentino libre de invasores realistas.










Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano1 (Buenos Aires, Virreinato del Perú, Imperio español, 3 de junio de 1770-ibidem, Provincias Unidas del Río de la Plata, 20 de junio de 1820) fue un abogado, economista, periodista, político, diplomático y militar argentino de destacada actuación en el Alto Perú y en las actuales Argentina y Paraguay durante las dos primeras décadas del siglo xix.

Participó en la defensa de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, en las dos Invasiones Inglesas —1806 y 1807— y promovió la emancipación de Hispanoamérica respecto de España en apoyo a las aspiraciones de la princesa Carlota Joaquina en la región, aunque sin éxito.

Fue uno de los principales patriotas que impulsaron la Revolución de Mayo, por la cual se destituyó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, y fue vocal de la Primera Junta de gobierno que lo reemplazó.

Luchó en la guerra de Independencia de la Argentina contra los ejércitos realistas. Fue el jefe de la expedición militar que la junta de Buenos Aires envió al Paraguay que finalizó cuando celebró el Tratado confederal entre las juntas de Asunción y Buenos Aires, en 1811. Fue jefe de una de las Expediciones Libertadoras a la Banda Oriental.

En 1812 creó2 la bandera de Argentina en la actual ciudad de Rosario.

Como general del Ejército del Norte, dirigió el Éxodo Jujeño, comandó las victorias de los revolucionarios en la batalla de Tucumán y en la de Salta y tuvo a su cargo la Segunda Campaña Auxiliadora al Alto Perú, durante la cual fue dos veces derrotado por los realistas.

Durante el Directorio tuvo gran influencia en el Congreso de Tucumán que declaró la Independencia de las Provincias Unidas en Sud América, en 1816, y proyectó en vano el establecimiento de una monarquía constitucional dirigida por un noble Inca. Comandó las tropas nacionales que participaron en la guerra civil contra los caudillos del litoral.

La educación del pueblo fue una de sus preocupaciones: para ello elaboró durante su estadía en España un plan de acción con avanzadas ideas.



























viernes, 27 de mayo de 2022

I.S.F.D. “SEVERO CHUMBITA” NUESTRAS EFEMÉRIDES DE MAYO 2022

 



I.S.F.D. “SEVERO CHUMBITA” 
DISCURSO DE NUESTRAS EFEMÉRIDES DE MAYO, 2022


El 20 de Mayo se cumplió un nuevo aniversario de la Ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja, evocando la fecha en que Don Juan Ramírez de Velasco junto a un grupo de españoles provenientes de Santiago del Estero, acamparon en el Valle del Yacampis y se establecieron fundando una nueva ciudad.
La llegada de los españoles a estas tierras significó la caída de una civilización que desde hace una centuria atrás se había incorporado al Imperio Incaico. La mano de obra indígena, frágil y gratuita constituyó la riqueza más importante que el colonizador podía recibir al llegar a éstas tierras. Los abusos en   el trabajo, la difusión de las enfermedades y la pérdida de la libertad, constituyeron los factores determinantes de la desestructuración y descenso demográfico  de aquellos pueblos.
Es por eso que la historia de nuestra provincia, está marcada desde sus orígenes por la búsqueda de la libertad y la justicia como valores inclaudicables.
Con el correr de los años nuestros caudillos levantaron esas banderas en alto para luchar contra el centralismo porteño, como lo hicieron Juan Facundo Quiroga, el Chacho Peñaloza, Felipe Varela y Severo Chumbita entre otros, quiénes fueron protagonistas de una gesta histórica en la búsqueda permanente e incansable de la libertad de los pueblos.
Vivir en la Rioja no es fácil, vivir en La Rioja es una lucha permanente contra la naturaleza, la falta de recursos  y  su economía. Pero todas éstas inclemencias no significan un claudicar. Por el contrario, debemos enarbolar las banderas legadas y seguir adelante con la convicción de que juntos podemos hacer una mejor sociedad y por una mejor provincia.
En esta oportunidad también queremos recordar que un 24 de Mayo de 1942, se festejó en el Dpto. Arauco por primera vez, la Fiesta Nacional de la Olivicultura.
Tradicionalmente existen dos versiones acerca de la introducción del olivo a la Argentina; una de las teorías habla de su llegada a través de una expedición militar proveniente de Chile al mando del Capitán Diego de Alvarado; otra versión indica que fue introducido directamente desde España, siendo diseminada por todo el norte del territorio, adaptándose perfectamente en diversos lugares y en especial en Arauco, de la cual toma el nombre de la única variedad argentina que figura en el catálogo de variedades del olivo en el mundo, ésta se destaca por su gran tamaño y calidad, dicha variedad se debe al mérito de la polinización cruzada realizada por Cornelio Sánchez Oviedo.
En el Valle de Arauco se encuentra el olivo histórico conocido tradicionalmente como “Olivo Cuatricentenario, Padre de la Olivicultura”, el cuál fue declarado en 1946 como “Arbol Histórico”, y posteriormente en 1980, “Monumento Histórico Nacional”.
Hoy en día se encuentra en proceso de investigación para determinar a la luz de nuevos aportes, su verdadera antigüedad.
También queremos celebrar de una manera especial  este 25 de Mayo, fecha que nos recuerda aquella Revolución que nos legó  la formación de nuestro primer gobierno patrio.
A veces, escucho discursos, leo textos, descubro algunas enseñanzas que presentan  lo ocurrido en mayo de 1810 como si hubiera surgido de pronto, como cuando brota una semilla y vemos ese brote tan joven y hermoso,  pero olvidamos todo lo que le costó  brotar, el origen de la semilla, la cantidad de semillas que no lo lograron.
La Revolución de Mayo no surgió de la nada, estaba la semilla,  la tierra fértil  y llovió lo suficiente para que al fin pueda iniciar su camino hacia el sol. Pues era hora, estaba harta de tanta oscuridad y opresión. Pero sin un Mariano Moreno que recordara despejar la maleza para que creciera,  jamás se hubiera llegado a ver, años más tarde, el fruto de la LIBERTAD.
¿ Y qué logramos, en este 2022? Si hablamos de Revolución, pensamos en cambio, en Igualdad, en tratar al otro como lo que son: Seres Humanos  dignos y plenos.
Estamos ante un momento histórico sin igual, esta pandemia  nos hizo ver nuestras zonas oscuras, esas semillas que jamás brotarán por egoísmos, necedad o desinterés. Pero la pandemia nos permitió descubrir también seres plenos de valores, desinterés, altruismo, solidaridad. Son los Mariano Moreno del presente, hablo de los enfermeros, los docentes, agricultores, panaderos y tantos otros,  algo así  como los pregoneros que descubrimos en los actos representados por los niños. Son los que resisten, los  olvidados pero son los que dan lo mejor de sí. 
¡Vamos a dejar que el viento junte nuestras voces!  Renazcamos con valentía, no permitamos que nadie  nos dibuje ni interprete nuestros sueños… Como docentes debemos visibilizarnos, revalorizarnos, dejar de disertar  en el desierto. Son tiempos de mucho desconcierto...
Por eso, propongo que prodiguemos de vida nuestros largos silencios, seamos faros en la distancia  de los que aún no encuentran la voz. Hay mucho por hacer, igual que en aquel 1810.
































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